El azabache extraído en Les Mariñes de Villaviciosa constituyó el material más representativo como emblema y símbolo de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. A lo largo de los siglos el gremio de artesanos y tallistas santiagueses se abasteció de la materia prima de la comarca, pero también de las producciones artesanas de numerosos artesanos diseminados por las aldeas entre Villaviciosa y Gijón.
Oles es conocida por su especialización minera, ya que en esta parroquia de Les Mariñes, el minero Tomás Noval nos deja testimonio de una larga tradición familiar que, a principios del siglo pasado conoció su mejor momento coincidiendo con la exportación masiva a Inglaterra.
Argüeru fue famoso por sus azabacheros de los que podemos destacar a Cristóbal Ordieres, que fue llamado a principios del siglo XX por Enrique Mayer, renombrado grabador de ascendencia germánica afincado en Santiago de Compostela para reactivar la azabachería que, pese a su secular y esplendoroso pasado, estaba prácticamente extinguida. Cristóbal Ordieres permaneció una buena temporada impartiendo las técnicas del labrado y pulido del azabache en Santiago, donde Mayer habría de crear escuela que hasta hoy nos llega y produciendo espléndidas tallas en azabache que se conservan en diversos museos de Galicia.